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¿Cómo combatir el discurso del odio en internet?

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Internet y las redes sociales registran el mayor número de incidentes xenófobos

El discurso del odio encuentra en internet una vía para extenderse rápidamente. En los últimos años ha habido una tendencia creciente, que ahora empieza a disminuir, de movimientos y partidos extremistas que han promovido actitudes xenófobas e islamófobas a raíz de la crisis de refugiados en Europa. Publicaciones que fomentan rumores, prejuicios e intolerancia en las redes sociales, webs con contenido discriminatorio, comentarios de rechazo contra los inmigrantes, lemas y consignas racistas, sobredimensión de incidentes en la prensa, etc. Los expertos de la UOC analizan la problemática y exponen las vías para afrontarla.

Según datos del Informe Raxen, de 2016, solo en España se registran más de cuatro mil incidentes de odio al año y existen más de mil sitios web, blogs, canales o perfiles en las redes sociales que promueven contenidos xenófobos e intolerantes por motivos de raza, género, sexualidad o religión. Sin embargo, el Ministerio del Interior informa de que los delitos de odio registrados en el año 2016 han disminuido en un 4,2 % en relación con el año 2015.

¿Cómo se ha pasado del «Welcome refugees» al «Refugees not welcome»? Luca Gervasoni, profesor del máster de Conflictología (UOC, UNITAR), apunta cuatro causas interrelacionadas que contribuyen a perpetuar el discurso del odio en internet: «La crisis económica, el extremismo violento, la crisis de los refugiados y la ausencia de medidas preventivas dirigidas a fomentar la resiliencia de la sociedad».

Binomio islam-terrorismo

La reciente ola de atentados en Europa también ha estimulado el prejuicio racista hacia ciertos colectivos, como los árabes, los musulmanes, los solicitantes de asilo, los refugiados y los inmigrantes. Gervasoni señala que los medios de comunicación tienen una responsabilidad en la creación de una opinión pública que favorece estereotipos y prejuicios contra las personas refugiadas.

En 2016, los cuerpos y fuerzas de seguridad registraron en España un total de 1.272 delitos de odio. Las cifras del Ministerio del Interior indican que este tipo de delito ha disminuido un 4,2 % respecto del año 2015 en todo el Estado, aunque el racismo y la xenofobia representan cerca del 33 % del total. Los ámbitos que han registrado un mayor número de incidentes son los de racismo y xenofobia, discapacidad y orientación o identidad sexual, que representan, respectivamente, 32,7 % de, 20,6 % y 18,1 % del total de hechos conocidos.

Acciones contra el racismo en internet

Los gigantes de las TIC, como Facebook, Twitter, Google, YouTube y Microsoft, manifestaron hace dos años su compromiso y responsabilidad para evitar la propagación del discurso del odio en sus espacios, y llegaron a un acuerdo con la Comisión Europea para promover un código de conducta que combata con más eficacia y rapidez la proliferación de los mensajes xenófobos y las conductas delictivas discriminatorias en sus plataformas.

Cristina Aced y Silvia Martínez, profesoras de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, explican que todas las redes sociales disponen de vías para denunciar o comunicar malas prácticas de una manera rápida, aplicar las normas de uso y comportamiento y activar los protocolos de denuncia de cuentas y publicaciones con contenido abusivo.

Nombres falsos, cuentas anónimas

Las expresiones y delitos de odio tienden a producirse cada vez más en línea que en abierto, ya que internet favorece el anonimato. Los agresores se esconden tras cuentas y nombres falsos para difundir ofensas, amenazas y ataques contra individuos o colectivos étnicos, religiosos, sexuales, etc.

Josep Maria Tamarit, director del grado de Criminología de la UOC, asegura que no hay un perfil único de acosador discriminatorio en internet: «Hay miembros de organizaciones de extrema derecha, pero también hay gente que participa en redes sociales espontáneamente». Para el catedrático, «la dinámica de las redes favorece la desinhibición a la hora de expresar opiniones y prejuicios de manera impulsiva».

Penas de hasta seis años de prisión

Difundir frases racistas, o que inciten al racismo, en internet constituye un delito de odio con consecuencias penales. El Código penal y el Estatuto jurídico de la víctima del delito protegen a las víctimas del ciberodio. Un agresor puede enfrentarse a condenas de prisión de uno a cuatro años, más una multa, por difundir expresiones xenófobas en la red. Josep Maria Tamarit remarca que, en los casos especialmente graves, las penas de prisión pueden llegar hasta seis años y pueden conllevar la inhabilitación si se ejercen profesiones u oficios educativos o relacionados con el deporte y el tiempo libre. En cuanto al material abusivo, el Código penal habilita a los jueces y tribunales a destruir, borrar y retirar los contenidos de internet.

Protección a las víctimas

La policía española reforzó las acciones contra el discurso del odio en internet con la creación de la figura del agente encubierto informático y la activación de medidas de investigación tecnológica de mensajes ofensivos y de portales que alojen contenidos que constituyan delitos de odio. Sin embargo, Luca Gervasoni alerta de que la atención de las fuerzas de seguridad «no garantiza suficientemente la correcta protección de las víctimas, hay que reforzar protocolos y prácticas internas» como la asistencia psicológica, el acompañamiento judicial o las necesidades especiales de protección.

En Cataluña, Tamarit destaca que los Mossos d’Esquadra son receptivos a las denuncias y que también es muy activo el Servicio Especial de Delitos de Odio y Discriminación de la Fiscalía Provincial de Barcelona, que se reúne con asociaciones de defensa de los colectivos más afectados, pide colaboración a la policía y recoge información sobre los contenidos de las redes sociales.

Cuatro maneras de abordar el ciberodio

Los expertos Luca Gervasoni y Silvia Martínez exponen cuatro maneras de abordar este problema.

1. Reforzar el nivel de formación en materia de igualdad y no discriminación de los cuerpos policiales y judiciales, mejorar la investigación, estimular denuncias y ofrecer una buena atención a las víctimas. Los expertos creen que es necesario estimular denuncias, ya que, aún hoy en día, el discurso del odio tiende a no denunciarse. Según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), cerca del 80 % de los hechos no se denuncia porque las víctimas no quieren o no se atreven a hacerlo, o bien ignoran que lo pueden hacer. La desconfianza en la policía, el miedo a las represalias, la falta de conocimiento de la ley o la vergüenza son algunos de los factores que influyen en ello.

2. Reforzar la respuesta institucional frente a los actos públicos convocados por internet para propagar el discurso del odio. Para Gervasoni, las instituciones deberían identificar las problemáticas sociales por perfiles étnicos o raciales y denunciar la excesiva impunidad existente en muchos foros de internet, especialmente vinculados al deporte.

3. Generar contranarrativas en las redes sociales y un debate público para la transformación social. Es necesario que la sociedad civil se implique en la creación de sociedades inclusivas, democráticas y con igualdad de oportunidades. La apuesta es diseñar estrategias que unifiquen la innovación tecnológica y la innovación social para crear discursos alternativos al discurso del odio. «Podríamos utilizar los macrodatos para identificar los foros donde se propaga el discurso del odio y diseñar estrategias dirigidas no a los ya convencidos, sino a abrir un verdadero debate allí donde sea más necesario», declara el profesor.

4. Fomentar la sensibilización ciudadana mediante campañas contra el extremismo. Silvia Martínez destaca la iniciativa europea emprendida por Facebook, puesta en marcha en enero de 2016 en colaboración con otras instituciones, que con el nombre «The Online Civil Courage Initiative» persigue desarrollar acciones y campañas que fomenten un debate positivo desde el que afrontar el extremismo y los mensajes de odio. Desde el ámbito gubernamental, la Comisión Europea lanzó la campaña «No Hate Speech Movement» con la intención de luchar contra el discurso del odio y promover la tolerancia y los derechos humanos.



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