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Monólogos de Juan de Portoplano por Jmm Caminero

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  El de Portoplano, aquel día, no se encontraba bien de salud, ya tenía achaques, pequeñas enfermedades que ya eran los primeros avisos, de que llegaría pronto el dolor-enfermedad último.

                        El de Portoplano no había salido como era su costumbre, a pasear a hora temprana, o en la tarde, sino que con mucho esfuerzo, se había puesto a caminar-andar-pensar-repensar, pero poco espacio de tiempo, casi al anochecer.

                        Intentaba recogerse en el silencio, aunque a esa hora del día, las calles estaban más concurridas. No tuvo ganas, ni disposición de ir a tomar su infusión caliente o fría según el tiempo. Sino anduvo por ciertas calles, para buscar un poco el silencio del interior.

                        – Todo ser humano debe intentar descifrar lo que es bueno y lo que no es bueno, lo que son virtudes y hábitos buenos y lo que son desvirtudes o hábitos malos o vicios. Gran parte de la partida de la vida depende de esto. Gran parte de tu presente y de tu futuro o porvenir, gran parte del futuro de tus descendientes, gran parte de algunas personas que entrarán en contacto contigo, de forma directa o indirecta.

                        – Al menos, saber teórica y conceptualmente lo que es bueno y lo que no es bueno o lo que es indiferente y lo que es negativo o malo, desde el punto de vista de la moralidad, y desde el punto de vista de la eficiencia o del tema.

                        Es decir, “conducir de tal manera o de otra, no es conveniente, ni adecuado, no es eficiente, no es racional”, pero “además se salta la ley jurídica o código legal en ese tema”, pero “también es inmoral, porque expones tu vida y la de los demás, grave o levemente a un accidente”,  “y, tampoco es religiosa y espiritualmente conveniente”, etc.

                        – Pasan a tu lado, personas con sus vidas y sus existencias, y tú pasas al lado de las vidas-existencias de ellos y de ellas.

                        – Llega un momento que te dices, para qué vas a aclarar esto, ya, o por el contrario piensas lo contrario.

                        – Juzgas y sentencias demasiado al otro, y muy poco a ti mismo. Ya veríamos que haríamos hecho tú en ese caso, y con las mismas circunstancias.

                        – Se le hace a una persona una grave injusticia, digamos en la adolescencia, y esa grave injusticia se está reproduciendo de una manera o de otra, durante toda su existencia.

                        – Todo el mundo, toda persona, arrastra en su cuerpo-mente-alma algunas cruces enormes, traumas enormes. Toda persona debe intentar saber cuales son y cómo son. Y ya conocidos intentar que las consecuencias negativas de ellos sean lo menos posibles.

                        – La mentalidad es la que hace a los individuos, a los colectivos, ciudades-comarcas-provincias-regiones. Tener la mentalidad correcta ante la economía, ante la política, ante la sociedad, ante la cultura, ante la religiosidad, etc., es lo que permite, que a tu generación les vaya mejor o les vaya peor. Y a los descendientes.

                        – Pocas personas tienen uno de sus ideales o metas, además de vivir y existir, ejercer su vocación o, y su profesión, crear-criar su familia o la situación existencial familiar que tenga, además de todo ello, intentar ser buena persona moralmente, menos aún, ser buena persona religiosa y espiritualmente.

                        El problema es que el mundo sobrevive mejor y es más racional y eficiente si existen más buenas personas que malas.

                        – Puedes que usted no sea una mala persona, puede que sus actos no sean malos, en general, tenga más hábitos buenos y virtudes que lo contrario, pero usted tiene un carácter o personalidad tan agrio, unas palabras tan desabridas, a veces, hirientes, que quizás todo el edificio y la escultura moral y ética de su bondad queda muy reducida por ese defecto grave.

                        – Usted y yo, y su vecino, tenemos que controlar las palabras. El problema y cuestión es dónde encontrar, no solo el famoso término medio, de Aristóteles, sino la equidistancia, y especialmente la equidistancia y equidad y verdad y justicia, en cada situación y tema-cuestión.

                        – Podemos juzgar si una “realidad o acto es negativo o malo o racional o injusto”. Pero ya no podemos juzgar “la responsabilidad y la culpabilidad del que ha realizado dicho acto”, porque un “acto es bueno o malo o indiferente”, pero las circunstancias-situación-prejuicios-vivencias-concepciones de la persona concreta que ha realizado ese acto, ya es otra cosa y, ya es otra realidad.

                        Porque no olvide usted qué habría hecho en esa ocasión, si usted se hubiese envuelto en esa circunstancia. Dejemos a los jueces que juzguen la ley jurídica, dejemos al Buen Dios que juzgue la ley moral y espiritual. Sin negar que ese acto es negativo, malo, pernicioso, inmoral, y todo lo que usted quiera.

                        – Antes se escribía y pintaba en paredes de piedra de cuevas, después en monumentos de piedra en plazas, luego en hojas o papiros o pieles de animales, más tarde en hojas de papel, ahora en el vientre de Internet.

                        Va cambiando el medio o la materialización o cristalización del soporte, pero el dibujo o la pintura, o las palabras o frases o ideas o conceptos son similares. Son en definitiva, siempre, cartas al presente y al futuro.

                        – Intentar percibir todos los colores y todas las formas de la realidad. Intentar captar todas las preguntas y cuestiones de la realidad. Intentar aceptar y analizar todas las hipótesis posibles de solución. Para así de ese modo, en todo ese laberinto encontrar el mayor trozo de verdad y bondad y bien y belleza y racionalidad y justicia y…

                        – Igual que no tomas todo tipo de alimentos, más si no son saludables o no están sanos, igual debes analizar-recoger-ponderar-valorar todo tipo de hechos y datos, a ver si son ciertos, y ya con datos y hechos ciertos, recoger todas las hipótesis o explicaciones posibles, que se han dado, o se te ocurran, y asentir-aceptar con la que creas es la más verdadera-racional, aunque a ti, a ti personalmente te guste o te disguste, porque la verdad, dice el proverbio bíblico, la verdad te hará libre.

                        – Caminare es repensar, con sosiego y moderación, ideas y conceptos con hechos y datos. Y ese es el gran trabajo de toda existencia, de todo negocio, de toda actividad. Quizás, quizás sea uno de los mayores negocios de los humanos, de todo humano, sea cual sea su profesión o estrato social…

                        – Observar la realidad, aceptar y analizar todas las hipótesis posibles ante ese tema o cuestión, en tercer lugar, verificar o experimentar si es posible, cual es la respuesta más adecuada-racional-argumentada-demostrada y por tanto, verdadera.

                        El de Portoplano, con un dolor profundo en sí mismo, a medias biológico, a medias psicológico, a medias moral y ético, a medias espiritual, se fue despacio hacia su hogar-casa-cueva-vivienda-piso para intentar, esperar, que el día siguiente le amaneciese a él.

            http://soliloquios.blogia.com
© jmm caminero (30 octubre-08 diciembre 2017 cr).

Fin artículo 1.044º: “Monólogos de Juan de Portoplano”.



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