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El Papa critica las guerras y las ofensas a la vida...

El papa Francisco criticó hoy las guerras y demás ofensas a la vida que "causan múltiples formas de degradación humana, social y ambiental", durante una ceremonia celebrada en la basílica de San Pedro del Vaticano."Las guerras son el signo flagrante de...

El Papa venera a la Inmaculada Concepción en Roma y pide...

El papa Francisco veneró hoy la imagen de la Inmaculada Concepción en Roma y pidió por aquellos que más sufren, como "los enfermos, ancianos, pobres e inmigrantes" que huyen de "tierras en guerra o del hambre".Francisco pronunció una oración a los pies...

El Papa cree que sobre las armas nucleares se está «al...

El papa Francisco advirtió de que sobre el uso y posesión de armas nucleares la humanidad está "al límite de la licitud", durante la rueda de prensa en el vuelo en el que regresaba de su visita a Birmania y Bangladesh."Las armas nucleares sirven para v...

El Papa pide a los líderes religiosos en Rangún que «no...

El papa se reunió hoy con un grupo de 17 líderes representantes de las diferentes religiones presentes en Birmania y les instó a defender su identidad, no tener miedo a las diferencias y "no dejarse colonizar".En un país donde el 90 % de la población ...

El Papa pide se rechace todo tipo violencia en la vida...

El papa Francisco pidió hoy que se rechace todo tipo de violencia en la vida política de Venezuela y se encuentre una solución a la grave crisis que está afectando a todos, especialmente a los más pobres, en un llamamiento desde Cartagena, última etapa de su viaje a Colombia.

Tras el rezo del Ángelus en la casa santuario del santo Pedro Claver en Cartagena, Francisco dijo que reza "por cada uno de los países de Latinoamérica y de manera especial por la vecina Venezuela".

El Papa pide una «solución pacífica y democrática» para Venezuela

El papa Francisco pidió una "solución pacífica y democrática" en Venezuela en una referencia al país latinoamericano con motivo de la próxima conmemoración, el 5 de julio, de su independencia. El Pontífice manifestó que reza "por esta querida nación" y expresó su "cercanía a las familias que han perdido a sus hijos en sus manifestaciones en la calle".

"Hago un llamamiento para que se acabe con la violencia y se encuentre una solución pacífica y democrática a la crisis", añadió el papa ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro que asistieron al tradicional rezo del Ángelus.

"¡Que nuestra señora de Coromoto interceda por Venezuela!", concluyó el Papa, que rezó a continuación un avemaría con los miles de personas que le escuchaban, al hacer alusión a la patrona del país caribeño.

El pasado 8 de junio el Papa recibió en el Vaticano a los miembros de la Dirección de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), formada por seis obispos, después de que estos le pidieran audiencia para informarle sobre la situación del país. El Vaticano participó en la fracasada mesa de negociación y el papa ha instado en diferentes ocasiones a resolver la crisis que vive la nación caribeña.

No es la primera vez que el papa se refiere tras el rezo del Ángelus a la situación en Venezuela, pues el pasado 2 de abril hizo un llamamiento a evitar "toda violencia" y abogó por buscar "soluciones políticas" en el país.

El Papa pide ante líderes musulmanes un «no» a la violencia...

El papa Francisco pidió hoy ante líderes musulmanes reunidos en El Cairo un "no fuerte y claro" a toda violencia que se comete en nombre de Dios y alertó además contra la "instrumentalización" de la religión por parte del poder.

"Repitamos un 'no' fuerte y claro a cualquier forma de violencia, venganza y odio cometidos en nombre de la religión o en nombre de Dios", dijo el pontífice en una conferencia internacional de paz que hoy concluye en la capital egipcia.

El papa advirtió en ese foro, organizado por la Universidad de Al Azhar, institución de referencia para los musulmanes suníes, que los responsables religiosos están llamados a "desenmascarar la violencia que se traviste de presunta sacralidad".

El pontífice aseguró que "es imprescindible excluir cualquier posición absoluta que justifique formas de violencia. La violencia, de hecho, es la negación de toda religiosidad auténtica".

Francisco habló a los presentes como "responsables religiosos" y les dijo que, como tales, tienen que "denunciar las violaciones contra la dignidad humana y contra los derechos humanos" en la primera alusión a estos últimos en su viaje a El Cairo.

Además, les dijo que deben ayudar a descubrir "los intentos de justificar cualquier forma de odio en nombre de la religión y condenarlos como falsificaciones idólatras de Dios".

"Solo la paz es santa y no se puede perpetrar ninguna violencia en nombre de Dios porque profanaría su nombre", agregó el papa en presencia del imán de Al Azhar, el jefe Ahmed al Tayeb.

Además aludió a los peligros que puede suponer para la religión su cercanía al poder político: "existe el riesgo de que la religión quede absorbida por la gestión de los asuntos temporales y sea tentada por la seducción de los poderes mundanos que en realidad la instrumentalizan".

A veinte días de los ataques contra la comunidad cristiana copta en el norte de Egipto que causaron 46 muertos y que fueron reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), el papa repitió su llamamiento en contra del comercio de armas.

Dijo que para prevenir los conflictos y construir la paz hay que eliminar las situaciones de "pobreza y explotación, donde más fácilmente actúan los extremismos, y bloquear los flujos de dinero y de armas hacia quienes fomentan la violencia".

En su discurso el papa abogó por el diálogo y la apertura hacia el prójimo, "reconociendo los derechos y las libertades fundamentales, especialmente la religiosa".

Y dijo que es a través de ese diálogo como se fomenta la "civilización del encuentro contra lo incívico del enfrentamiento".

También agregó que para enfrentarse "a la barbarie de quien insufla odio e incita a la violencia" hay que "acompañar y hacer madurar" a nuevas generaciones para que respondan a la lógica incendiaria del mal con el crecimiento paciente del bien".

CATÓLICOS Y COPTOS APRUEBAN UNA NORMA SOBRE EL BAUTISMO COMÚN

El papa Francisco y el papa copto Teodoro II firmaron hoy en El Cairo una declaración conjunta por la cual los fieles bautizados según cada rito no tendrán que volver a bautizarse si quieren unirse a la otra iglesia.

Ambos firmaron esta declaración durante una visita que hizo Francisco, que hoy llegó a Egipto, a la residencia del papa Teodoro II, con quien además recordó a las víctimas de atentados contra coptos de los últimos meses en el país.

En esa declaración los dos afirman que harán que "no se repita el bautismo que haya sido administrado por cada una de nuestras Iglesias a cualquiera que quiera unirse a la otra".

Y lo hicieron "en obediencia a las Sagradas Escrituras y la fe de los tres Concilios Ecuménicos reunidos en Nicea, Constantinopla y Éfeso".

La declaración firmada por los máximos responsables de la Iglesia católica y la copta es, dijeron, "un signo de que la solidez de nuestra relación aumenta cada año y de que crecemos en cercanía, fe y amor a Cristo Nuestro Señor".

Los dos mencionan el "renovado espíritu de cercanía" que les ha permitido apreciar que el lazo que les une "fue recibido de nuestro Señor en el día de nuestro bautismo (...) Esta herencia común es la base de nuestra peregrinación conjunta hacia la comunión plena".

En la declaración también se refirieron al sufrimiento de los cristianos muertos en atentados terroristas y que fueron "perseguidos (...) por la única razón de ser cristianos"; además afirman que esta circunstancia les hace ser conscientes de que "el ecumenismo del martirio nos une y nos alienta en el camino de la paz y la reconciliación".

La visita del papa Francisco a Egipto responde precisamente a la invitación hecha al pontífice para visitar El Cairo por parte tanto del papa Teodoro II como del jeque Ahmed al Tayeb, rector de la Universidad de Al Azhar, y el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi.

El Papa recuerda a los refugiados en un acto por los...

El papa Francisco celebró hoy un misa por los mártires del siglo XX y XXI en la que recordó especialmente la situación que viven los refugiados que huyen de la guerra y que, en ocasiones, son internados en verdaderos "campos de concentración".

El pontífice argentino, con tono apesadumbrado, recordó una experiencia personal durante su visita a Lesbos en abril de 2016 y que hoy le sirvió para ilustrar las difíciles condiciones de quienes se ven obligados a huir de la barbarie en sus países.

Fue el caso de una cristiana asesinada por los terroristas a causa de su fe y del que supo por el testimonio de su esposo, un musulmán de unos treinta años al que conoció en Lesbos, donde se encontraba junto a sus tres hijos tras huir de su país.

"Me miró y me dijo 'padre yo soy musulmán, mi mujer era cristiana, y a nuestro país llegaron los terroristas. Nos preguntaron por la religión. Vieron el crucifijo y le pidieron que lo tirara. Ella no quiso y la degollaron delante de mí", recordó.

Francisco reconoció que desconoce si el hombre y sus hijos siguen en el campamento o si, por el contrario, fue capaz de salir de lo que calificó de "campo de concentración".

"Los campos de refugiados, muchos son de concentración por la cantidad de gente dejada allí. Los pueblos generosos que los acogen deben llevar adelante ese peso. Porque los acuerdos internacionales parecen más importantes que los derechos humanos", criticó.

Sus palabras fueron improvisadas, pronunciadas al margen de la homilía que llevaba preparada y en la que denunció que numerosas comunidades cristianas son perseguidas actualmente por "el odio", promovido por el diablo.

El acto, organizado por la Comunidad de Sant'Egidio, tuvo lugar en la basílica romana de San Bartolomé, en la isla del río Tíber, que desde 2002, por deseo de Juan Pablo II, recoge el testimonio de los mártires contemporáneos.

Jorge Bergoglio accedió a la basílica y, tras besar la cruz, pemaneció unos instantes rezando en pie ante un fresco que recuerda a los mártires del siglo XX bajo el título "A través de la gran tribulación".

Posteriormente comenzó el acto, de gran simbolismo y que Francisco ofició ataviado con una estola roja del sacerdote caldeo Ragheed Ganni, asesinado en la ciudad iraquí de Mosul.

Se escucharon los testimonios de los allegados de algunos cristianos asesinados por su fe, como el caso del pastor luterano Paul Schneider, que murió en 1939 en el campo de concentración nazi de Buchenwald, donde nunca cejó en su empeño de predicar.

También se recordó al sacerdote francés Jacques Hamel, degollado el pasado julio por dos supuestos yihadistas cuando celebraba misa en una iglesia de Normandía.

Por último se rememoró al joven salvadoreño William Quijano, conocido por su empeño en ofrecer a los jóvenes de su país una alternativa a las maras (pandillas) mediante el proyecto "Escuela de la paz", hasta que fuera tiroteado en 2009, a la edad de 21 años.

Su amigo y compatriota, Francisco Hernández, lo recordó como un joven "con el corazón dilatado por la esperanza" y señaló que "su culpa fue soñar un mundo de paz", a lo que nunca renunció.

Una vez concluida la ceremonia, Francisco pasó por cada una de las capillas de esta iglesia, que recuerdan a los cristianos caídos durante el nazismo y el comunismo, en la Guerra Civil española, en los genocidios en África, en las persecuciones en Asia y Oriente Medio y por la violencia y los golpes de estado en Latinoamérica.

Francisco se reunió después en un local anexo al templo con algunas familias de refugiados llegados a Italia gracias al programa de corredores humanitarios de la Comunidad de Sant'Egidio, entre ellas algunos niños que le obsequiaron con dibujos.

Además el papa bendijo una pequeña escultura de madera con forma de paloma proveniente de una antigua iglesia de la ciudad siria de Alepo, bombardeada durante el asedio y que fue situada en el altar que recuerda a los mártires de Oriente Medio.

De este modo Francisco puso fin al acto y, al abandonar el templo, se dirigió a las personas que le esperaban y aclamaban a sus puertas para volver a hacer hincapié en el drama de los refugiados, instando a la solidaridad y a su acogida.

Ya que, en su opinión, las sociedades con bajo nivel de natalidad, "que no hacen hijos", incurren en un "suicidio" cuando deciden cerrar sus puertas a los inmigrantes.